El Vínculo

EL VÍNCULO HUMANO-ANIMAL

Describe la RAE como vínculo a la “unión o atadura de una persona o cosa con otra”. Esta unión o atadura puede ser física, pero intuitivamente entendemos por vínculo una relación simbólica por la que las personas se sienten unidas, encadenadas, emparentadas o atadas de forma no tangible a otras personas o a cosas. Y esta relación –vínculo- puede ser a veces mucho más fuerte que una atadura física.
Pasando por alto, por ahora, el hecho de que en la mayoría de las definiciones, el resto de los seres vivos -entre los que se hallan los animales no humanos- están incluidos en la categoría de cosas, es innegable la vinculación que siempre ha existido entre los animales y el hombre. Antes incluso de que fuéramos lo que hoy consideramos humanos, estás relaciones probablemente ya existieran aunque fueran de competencia o cooperación o simplemente desde las posiciones de depredador o de presa.
Sin embargo, desde que nos domesticamos a nosotros mismos y nos acercamos más a los otros animales que compartían nuestro entorno, está relación se fue haciendo más estrecha, llegando a crear vínculos de distinta naturaleza con ellos. En unos casos a través de un respetuoso misticismo otorgándoles personalidades espirituales, otras desde el utilitarismo con la domesticación de herbívoros y al fin desde la aceptación de algunas especies como compañeros de vivencias, como ocurre desde tiempo inmemorial con el vínculo entre animales humanos y perros y gatos.
Aunque el vínculo pudiera ser pernicioso para ambas o algunas de las partes, lo cierto es que asociamos al vínculo emocional entre humanos y animales una fuerte carga de positividad, con un beneficio mutuo entre partes. Y así lo entendemos desde esta asociación.
Pero esto no siempre es así. La respetuosa relación que nuestros ancestros pudieran tener con los animales salvajes que cazaban, se ha transformado en muchos casos en un desprecio absoluto por la vida animal y del ambiente que necesitan para su existencia. Y en el caso de los animales “domésticos”, a los cuales, como bien dice Ursula Wolf, hemos sacado de su contexto natural de un modo tal, que ellos no pueden cuidar de si mismos, los utilizamos sin medida, sin darles gran cosa a cambio, a veces, sólo una fugaz vida y un enorme sufrimiento.
Afortunadamente la existencia del vínculo Humano-Animal se pone de manifiesto gracias a la cantidad de veces que adquiere su significado más favorable, cuando la empatía y la responsabilidad lo asemejan a una suerte de parentesco.
Entre aquel y este otro extremo del vínculo, existe un largo recorrido, pero cada vez hay más personas y colectivos dispuestos a allanar el camino.
Es por ello que creemos en la necesidad de reconducir el vínculo hacia un nuevo modelo de relaciones, fomentando la vinculación emocional sana entre humanos y otros animales, como base para el respeto y la protección de los intereses vitales de ambas partes.
En este camino iniciamos esta andadura.

AVHA

Sevilla, octubre de 2015


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